Los parches
transdérmicos o sistemas terapéuticos
transdérmicos (STT) (del inglés TTS- transdermal
therapeutic system), forman parte de los denominados sistemas de
liberación controlada, que permiten el control
posológico y la liberación constante, sostenida y
controlada del fármaco durante un periodo determinado de
tiempo.
No se deben confundir con los sistemas de liberación
prolongada o retardada, en los que se consigue prolongar la
duración de la acción farmacológica y alargar
así la frecuencia de administración, pero sin un control
cinético de la liberación.
Un parche
transdérmico es un sistema multicapa que consta de las
siguientes partes: lámina de recubrimiento impermeable,
reservorio de principio activo o matriz y una lámina
plástica que se debe retirar antes de la aplicación.
También contiene sustancias promotoras que facilitan la
absorción del fármaco.
La diferencia principal entre los diferentes tipos de parches
transdérmicos radica en la forma como el principio activo se
almacena y en el sistema de control de liberación del
fármaco
Básicamente, existen de dos tipos:
Parches
transdérmicos reservorio:


La Tabla 1 contiene una relación de las especialidades farmacéuticas disponibles en forma de parche, especificando el sistema de liberación utilizado en cada caso.
Actualmente, en España están comercializados en forma de parche transdérmico los siguientes principios activos:
Nitroglicerina (prevención de la angina de pecho)
Etinilestradiol + Norelgestromina (anticonceptivo) (ver apartado 9.1)
Fentanilo (analgésico opiáceo) (ver apartado 9.2)
Buprenorfina (analgésico opiáceo) (ver apartado 9.2)
Nicotina (deshabituación tabáquica)
Rivastigmina (Alzheimer) (ver apartatdo10)
Rotigotina (Parkinson)
Estradiol, Noretisterona (tratamiento hormonal durante la menopausia)
Testosterona (tratamiento de los trastornos producidos por la menopausia quirúrgica)
También se utiliza el sistema de administración en
parches para productos de parafaramcia, que no son medicamentos,
como por ejemplo:
Anticelulíticos
Reductores de la grasa corporal localizada
Reafirmantes de la piel
Lavarse bien las manos antes y después de aplicar o retirar el parche.
La piel debe estar limpia y seca. El lugar de aplicación del parche no debe tener restos de maquillaje, cremas, lociones, ni otros productos tópicos.
La zona de la dónde se aplique tiene que tener la mínima cantidad de vello posible. Se recomienda la parte exterior del brazo, la parte superior del tronco y en un lugar dónde no haya fricción con la ropa.
No se debe aplicar encima de cicatrices, quemadas, piel irritada, ni en zonas dónde la piel se pliegue. Tampoco se debe aplicar en zonas más óseas (codo, rodilla, pies, o manos). De esta manera se asegura que el fármaco sea absorbido correctamente.
Sacar el parche de su envase protector y aplicarlo sobre la piel haciendo una ligera presión encima con la mano durante unos 10 segundos para facilitar la adhesión.
Los parches no se deben fraccionar (partir, doblar ni cortar) para evitar que se rompa la matriz o el reservorio del parche y que se produzca una sobredosificación, o por el contrario, una pérdida del medicamento antes de ser aplicado el parche.
Se debe alternar la zona de aplicación para evitar la aparición de reacciones alérgicas.
Dado que los parches usados pueden contener restos significativos de principio activo, deben ser plegados de manera que el lado adhesivo del parche se enganche sobre si mismo y eliminados posteriormente de forma segura en el contenedor correspondiente.
Nota
importante:éstas
son unas recomendaciones generales. Se debe leer con atención
las instrucciones de uso del prospecto ya que pueden contener
recomendaciones más específicas para cada tipo de parche.
Las
reacciones adversas de tipo local, en forma de irritación,
dermatitis o eritema suelen ser las más frecuentes y son uno
de los principales inconvenientes de los STT. También pueden
ser reacciones adversas sistémicas, intrínsecas al propio
principio activo.
Se desconoce la prevalencia exacta de las reacciones de tipo local
de los STT, pero del resultado de varios estudios indica que un 97%
de los pacientes experimentan alguna “reacción en la
piel”.
Hay varios factores que pueden favorecer la aparición de
reacciones adversas locales:
La obstrucción de los conductos sudoríparos, debido a una
oclusión prolongada de la piel ejercida por el parche,
también es causa de irritación.
Durante
estos procesos, se generan campos magnéticos o
eléctricos. Por este motivo, deben retirarse antes aquellos
parches que contengan algún metal, ya que podrían
calentarse y producir quemadas a la piel.
El metal que se utiliza actualmente en algunos parches
transdérmicos es el aluminio, ya que, por su gran
conductividad, facilita la liberación controlada del
fármaco a través de la piel.
Aunque no todos los parches contienen metal, es importante tener
presente esta posibilidad y verificar siempre el contenido de los
parches de los pacientes que se sometan a algunos de los procesos
mencionados. La información de la presencia o no de los
metales, se encuentra en la
ficha técnica de cada medicamento.
En los EUA, en marzo de 2009, la FDA ha iniciado una revisión
del contenido en metales de todos los medicamentos en forma de
parches transdérmicos y solicitará a los laboratorios
fabricantes la inclusión de una advertencia en el cartonaje,
en los casos que contengan metales.
La
temperatura elevada puede aumentar la absorción del
medicamento. Por este motivo, se recomienda evitar la
exposición a fuentes de calor: mantas eléctricas,
compresas calientes, baños de sol, rayos UVA, saunas,
baños termales, etc.
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Ventajas |
Inconvenientes |
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En enero de
2008, la Food and Drug Administration (FDA) incluyó una
advertencia en el anticonceptivo Evra® parches
(Etinilestradiol + Norelgestromina) a raíz de los resultados
de un estudio que havia evidenciado que las pacientes tratadas con
este fármaco en forma de parches tenían más riego de
desarrollar TEV (tromboembolismo venoso) que aquellas tratadas con
el mismo fármaco por vía oral. Este estudio, patrocinaado
por el laboratorio fabricante Johnson & Johnson, corroboraba
los resultados de un estudio realizado con anterioridad.
El aumento de riesgo de TEV de debe al el hecho de que administrado
por vía transdèrmica no experimenta el primer paso
hepático y su nivel en sangre aumenta un 60% respeto a la
administración por vía oral.
La FDA recomienda hacer una valoración de los beneficios y los
riesgos de estos parches, antes de iniciar el tratamiento,
especialmente en aquellas pacientes con factores de riesgo de
desarrollar TEV.
Fentanilo
El fentanilo tiene una acción analgésica 80 veces
más potente que la morfina. El intervalo de dosis con el
parche es de 72 horas. El pico de analgesia tiene lugar a las 8-12
horas, por lo que al iniciar el tratamiento con fentanilo
transdérmico, se debe proporcionar analgesia alternativa
durante las primeras 12 horas. Presenta una acción residual
que dura unas 17 horas después de retirar el parche, lo que
supone un inconveniente en caso de toxicidad. Al pasar de un
opioide a fentanilo transdérmico, es muy importante tener en
cuenta la equivalencia de dosis. Por ejemplo, un parche de 25
mcg/hora de fentanilo equivale a 60 mg de morfina oral
diaria.
En el 2007, la FDA emitió una alerta como continuación de
la emitida en el 2005, en relación al uso seguro de los
parches transdérmicos de fentanilo, a raíz de la
notificación de varios casos de muerte y
sobredosificación. Las causas habían sido una
prescripción incorrecta (uso en dolor postoperatorio, cefalea,
dolor ocasional) o bien una mala utilización (excesiva
frecuencia de recambio del parche, utilización de varios
parches al mismo tiempo, aplicación de calor sobre el parche)
La FDA recomienda:
Buprenorfina
La buprenorfina es un agonista parcial, 30 veces más potente
que la morfina. Causa menos depresión respiratoria, pero
cuando se produce no se puede revertir con naloxona. Sólo se
utiliza a dosis bajas porqué tiene “techo”
analgésico. El uso concomitante con morfina puede precipitar
un síndrome de abstinencia a morfina.
Debido a su “techo” analgésico y a la necesidad de
ajuste de dosis en pacientes oncológicos, parece que
estaría más indicada en dolor moderado-intenso
crónico estable no oncológico.
Su uso se ha asociado a una alta incidencia de nauseas y
vómitos. Su metabolismo no se ve afectado por la insuficiencia
renal, por lo que se propuesto como una alternativa para pacientes
con insuficiencia renal que no toleran la morfina oral.
La dosificación es cada 72 horas, se alcanza la
concentración terapéutica a las 12-24 horas y, una vez
retirado el parche, la eliminación del fármaco tiene
lugar a las 30 horas. Al sustituir el parche de buprenorfina por
otro opioide, se debe dejar un periodo de lavado de 24 horas sin
administrar ningún otro opioide. En cuanto a la equivalencia
de dosis, 37 mcg/hora de buprenorfina transdérmica equivalen a
60 mg de morfina oral diaria.
Rivastigmina
Recientemente se ha comercializado Rivastigmina transdèrmica
para el tratamiento del Alzheimer en dos nuevas presentaciones:
parches de 4,6mg/24h y parches de 9,5 mg/24h.
La dosis inicial es la de 4,6mg/24h, que se puede aumentar a
9,5mg/24h, que es la dosis terapéutica recomendada, a las
cuatro semanas, si el paciente lo tolera bien.
Para el cambio de cápsulas o solución oral a parches
transdérmicos:
Se recomienda aplicar el primer parche transdérmico el
día siguiente de la última dosis oral.
Los estudios disponibles que comparan la forma transdèrmica
con la oral, han descrito una menor incidencia de reacciones
adversas gastrointestinales con el uso de parches (náuseas
7,2% vs 23,1% y vomitos 6,2% vs 17,0%). No obstante, no se ha
demostrado una mayor eficacia de la forma transdèrmica. Parece
que los parches pueden ser una buena opción en aquellos
pacientes que no toleran bien la vía oral.
Tabla 1: tabla de las especialidades farmacéuticas disponibles en forma de parche transdérmcio ordenadas por principio activo y clasificadas según el tipo de parche.
Eva
Llovet i Traveset
Centre d'Informació de Medicaments
C.A.P. Mútua de Terrassa