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Uso de lágrimas artificiales

 
 
 
 

¿Qué son las lágrimas?

Las lágrimas naturales son gotas de líquido incoloro secretado por la glándula lacrimal, la cual mediante el movimiento de los párpados, lubrica y limpia la superficie del ojo. El componente principal de las lágrimas naturales es agua. También contienen electrolitos, proteínas, glicoproteínas, lípidos y otros productos.
 
 
 
 

¿Qué son las lágrimas artificiales?

Se trata de soluciones salinas hipotónicas o isotónicas, que también contienen sustancias que alargan la permanencia de la lágrima sobre la superficie ocular, o bien, previniendo la evaporación de la lágrima o bien manteniendo la viscosidad ocular. Ninguna lágrima artificial reproduce con exactitud las propiedades de las lágrimas naturales.
 
 
 
 

¿Qué diferencia los viales multidosis de los monodosis?

Los viales multidosis contienen conservantes, mientras que los monodosis no los tienen. El cloruro de benzalconio es el conservante más utilizado. Puede producir irritación ocular y colorear las lentes de contacto.
 
 
 
 

¿Cómo actúan las lágrimas artificiales?

El mecanismo exacto por el cual actúan las lágrimas artificiales no se conoce con certeza. Se han invocado propiedades lubricantes, de reemplazo de los constituyentes de la lágrima natural, la reducción de la osmolaridad, la dilución de las sustancias proinflamatorias (que provocan inflamación) o una combinación de todos ellos.
 
 
 
 

¿Qué productos contienen las lágrimas artificiales?

Las lágrimas artificiales están comercializadas en forma de medicamentos o productos de parafarmacia. Sólo algunas de las que están comercializadas como especialidades farmacéuticas se financian por el sistema sanitario público.
 
 
 
 

¿Para qué se utilizan las lágrimas artificiales?

Las lágrimas artificiales se utilizan sobre todo para el tratamiento de la sequedad ocular o el síndrome del ojo seco. Algunos preparados de parafarmacia también se promueven para la lubrificación ocular en portadores de lentes de contacto o en irritación ocular.
 
 
 
 

¿Qué es el síndrome del ojo seco?

El síndrome del ojo seco es una enfermedad de la superficie ocular causada por la alteración en la producción y la calidad de la lágrima. Su prevalencia aumenta con la edad, a medida que va disminuyendo la producción de lágrima, motivo por el cual hasta una de cada tres personas de más de 65 años pueden padecer este síndrome. El síntoma principal es la sensación de cuerpo extraño en el ojo o de ardor ocular, con malestar que empeora durante el día y, en general, cuando disminuye el parpadeo (cuando se lee o cuando se trabaja con un ordenador). Puede producir picor, pesadez de los párpados, enrojecimiento conjuntival e intolerancia a las lentes de contacto.
 
 
 
 

¿Cómo debemos tratar el síndrome del ojo seco?

El tratamiento se debe individualizar en cada paciente, teniendo en cuenta la intensidad y la duración de los síntomas, y evaluando la presencia de factores ambientales, enfermedades oculares o sistémicas o bien el uso de fármacos o sustancias que lo puedan causar o empeorar.

Con el tratamiento se pretende, sobretodo, aliviar los síntomas y prevenir o minimizar las lesiones en la conjuntiva y la córnea. Las lágrimas artifícales son en muchos casos el tratamiento de primera línea del síndrome del ojo seco. El especialista en oftalmología indicará en cada caso el tratamiento más adecuado. El uso de colirios sin conservantes se recomienda, sobretodo, en los síndromes secos graves (cuando sea necesario administrar lágrimas más de 4-6 veces al día), en pacientes que utilizan otros colirios con conservante de forma concomitante, en embarazadas y en portadores de lentes de contacto. En las personas mayores, los viales multidosis pueden ser más fáciles de manipular que los monodosis.

 
 
 
 

Otros productos utilizados en el síndrome del ojo seco

En el mercado se encuentran también formulaciones en forma de geles o pomadas con propiedades lubricantes (con vaselina o lanolina), que se pueden utilizar en el síndrome del ojo seco y que se aplican, fundamentalmente por la noche o por la mañana al levantarse. En caso de síndromes secos graves puede ser necesario recurrir a otros tratamientos alternativos que se administran de forma tópica o sistémica.
 
 
 
 

Recomendaciones generales del uso de lágrimas artificiales y colirios

  1. Lavarse las manos con agua y jabón.

  2. Sacarse las lentes de contacto en caso de utilizar colirios con conservantes.

  3. En caso de colirios en suspensión agitar el envase.

  4. Quitar el tapón del frasco sin dejarlo sobre ninguna superficie para evitar la contaminación.

  5. Evitar el contacto del ojo con el extremo del frasco.

  6. Sujetar el colirio con los dedos pulgar e índice.

  7. Inclinar la cabeza hacia atrás, empujar hacia abajo el párpado inferior con el dedo medio (o los dedos de la otra mano) y poner la gota en el fondo del saco conjuntival inferior.

  8. Aplicar una sola gota en cada ojo.

  9. Cerrar los ojos durante 1-2 minutos poniendo el dedo índice en el ángulo interior del ojo, en la parte que toca la nariz.

  10. Limpiar el exceso de líquido en la cara con un pañuelo de un sólo uso.

  11. En caso de utilizar más de un colirio, espaciar la administración cinco minutos.

  12. En caso de administrar colirio y pomada, aplicar siempre primero el colirio.

  13. Guardar los colirios en un lugar fresco y seco, dentro de sus cajas y preservándolos de la luz. Algunos colirios se tienen que guardar en la nevera, antes de empezarlos a utilizar

  14. Se recomienda no utilizar los envases multidosis después de 28 días de su apertura.

  15. Para las monodosis, las instrucciones del fabricante son tirar los sobrantes cada vez que se utilicen. Aunque no hay evidencias al respecto, se puede utilizar diversas veces el mismo vial cuando se usa a menudo a lo largo del día, ya que con una manipulación adecuada, el riesgo de contaminación bacteriana es bajo.

 
 
 
 

Bibliografia consultada

  1. Drugs for some common eye diseases. Treat Guidel Med Lett. 2010;8(89):1-8.

  2. Gálvez Tello JF, Lou Royo MF, Andreu Vela E. Ojo seco: diagnóstico y tratamiento. Infor Ter Seguridad Social 1998; 22:117-22.

  3. Barberá Loustanau E, Vázquez Castro F. Tratamientos tópicos oculares: revisión. Infor Ter Seguridad Social 2009; 33:80-7.

  4. Foulks GN. Pharmacological management of dry eye in the elderly patient. Drugs Aging. 2008; 25:105-18.

  5. Clinical topic. Dry Eye Syndrome. [Disponible a: http://www.cks.nhs.uk/dry_eye_syndrome#314675001. Consultat l’1 d’abril de 2011].

  6. Problemas oculares en atención primaria. Infac. Información farmacoterapéutica de la comarca 2009; vol. 17, núm. 1. [Disponible a: http://www.osanet.euskadi.net/cevime/es. Consultat l’1 d’abril de 2011].

  7. Steiner M. On the correct use of eye drops. Aust Presc 2008; 31:16-7.

 
 
 
 

Autores del documento

Maria Estrella Barceló Colomer
Metgessa especialista en farmacologia clínica. CAP Poblenou. Àmbit d’Atenció Primària Barcelona Ciutat. Institut Català de la Salut.

Manuel Amilburu Pérez
Metge especialista en oftalmologia. CAP Sant Andreu. RAE Vall d’Hebron. Institut Català de la Salut.

Hugo Rodrigo Amador Chamón
MIR de medicina de família. CAP Passeig de Sant Joan. Institut Català de la Salut.

 
 
 
 

Fecha de publicación: 14/12/2011
Fecha de revisión: 14/12/2011

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