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Un estilo de vida saludable: el sol, un placer con precaución

 
 
 
 

Introducción

 Desde principios de los años ochenta, se ha detectado un pronunciado incremento de la incidencia del cáncer de piel, estrechamente vinculado al comportamiento y a la actitud frente la exposición a los rayos solares, así como la percepción social de que el bronceado es señal de salud y bienestar. [1,2].
La exposición solar por si misma no es perjudicial, pero se debe tomar el sol con precaución para recibir sus beneficios y evitar los riesgos derivados de una exposición excesiva. Se ha demostrado que la exposición excesiva al sol es el factor de riesgo más importante de cáncer de piel, tanto del melanoma como del no melanoma. [3,4] El cáncer de piel no melanoma está asociado a la exposición solar acumulada a lo largo de la vida, y aparece en las zonas del cuerpo más expuestas a la luz solar. En cambio, el riesgo del cáncer de piel melanoma es más elevado cuando hay un patrón de exposición intermitente, pero intensa, con episodios de quemaduras solares, como es típico durante las vacaciones. Las consecuencias de este patrón de exposición son especialmente importantes en niños y adolescentes, que tienen un alto riesgo de padecer quemaduras solares. [5,6]

 
 
 
 

¿Qué es el cáncer de piel?

Existen do principales de cáncer de piel: el melanoma y los tumores epiteliales, también conocidos como cáncer de piel no melanoma. [4]

Cáncer de piel no melanoma

El cáncer de piel no melanoma representa el 95% de todos los cánceres de piel y presenta una mortalidad baja.

Este tipo de cáncer está asociado a la exposición solar continuada y acumulada a lo largo de la vida, como es el caso de las personas que hacen su actividad laboral en el exterior, y aparece en las zonas del cuerpo más expuestas a las radiaciones ultravioletas.

Hay dos tipos:

- Carcinoma de células basales: apareces principalmente en la cara y el cuello. Normalmente se detectaba en personas de edad media o avanzada, pero actualmente se está diagnosticando en personas jóvenes como consecuencia del cambio en los patrones de exposición solar. Tiene la apariencia de lesión plana multicolor, con una periferia que se ha ulcerado o ha sangrado

- Carcinoma de células escamosas: normalmente puede aparecer en la cara, el cuello, los labios y las manos. También puede aparecer en otras partes del cuerpo, como en la lengua, la mucosa bucal, y pude surgir en cicatrices o úlceras de la piel. Este carcinoma acostumbra a ser más agresivo que el de células basales, ya que puede diseminarse y propagarse a los ganglios linfáticos, pero es muy poco frecuente.


Melanoma

La importancia de este tipo de cáncer radica en su alta mortalidad. Es un tumor altamente invasivo por su capacidad de generar metástasis (diseminación a órganos distantes de un tumor primario o maligno o cáncer generalmente producido por vía sanguínea o linfática). El factor de pronóstico más importante es la extensión tumoral, con la profundidad del cáncer como el aspecto determinante.

El melanoma es poco frecuente, pero en los últimos años se ha observado un aumento continuo de los casos de aproximadamente del 5% en los hombre y del 4% en las mujeres, así como de la mortalidad por este cáncer. En Cataluña se diagnostican aproximadamente unos 915 casos de melanoma cada año, con una proporción más elevada en mujeres que en hombres (569 en mujeres y 346 en hombres), y representa el 2,9% de todos los casos de cáncer en las mujeres y el 1,5% en los hombres. La mortalidad por melanoma representa cerca del 2,15% de la mortalidad por cáncer en los hombres y un 0,95% en las mujeres, con unas 164 muertes anuales. [7] El año 2008, en el Estado Español se diagnosticaron aproximadamente 3.600 casos nuevos y se produjeron 834 muertes por melanoma. [1]

El melanoma pude afectar a personas de cualquier edad, pero la probabilidad de desarrollar esta enfermedad aumenta con la edad. La mayor parte de los casos de cáncer de piel se presentan en edades avanzadas de la vida. La edad media del diagnóstico es de 61 años en hombres y 58 años en mujeres. [7]

 
 
 
 

Factores de riesgo

Exposición excesiva a las radiaciones solares ultravioletas

La evidencia científica demuestra que la exposición prolongada e intensa a las radiaciones ultravioletas A y B incrementa el riesgo de padecer cualquier tipo de cáncer de piel por su alta capacidad de penetración en la piel. Se estima que aproximadamente del 65% al 90% de los melanomas están causados por una intensa exposición a las radiaciones ultravioletas. [8,4]

El melanoma está asociado a episodios de quemaduras solares. De hecho, el riesgo de melanoma es más alto cuando hay un patrón de exposición solar intermitente, pero intenso, con episodios de quemaduras solares, como es típico de las vacaciones. Las consecuencias de este patrón de exposición son especialmente importantes en niños y adolescentes y en las personas de piel muy clara, que tienen un mayor riesgo de sufrir quemaduras. [4,9]

El cáncer de piel no melanoma está asociado con la exposición solar continuada y acumulada a lo largo de la vida, como es el caso de las personas que hacen su actividad laboral en el exterior, y aparece en las zonas del cuerpo más expuestas a las radicaciones ultravioletas. [4]


Fuentes de radicación ultravioleta artificial


Estudios epidemiológicos han demostrado que la utilización de fuentes de radiación solar artificial antes de los 30 años incrementa en un 75% el riesgo de melanoma cutáneo. [10]
Las fuentes artificiales emiten radiaciones ultravioletas similares a las emitidas por el sol del mediodía, y se considera que según qué fuentes sean las utilizadas pueden ser hasta más intensas. Aún así, hay la falsa consideración que el sol artificial es más seguro que la exposición directa al sol.

Normativas recientes de la Unión Europea indican que los menores de 18 años no deberían tener acceso a las cabinas solares. [11] Es un requerimiento imprescindible que los proveedores informen a los usuarios de los riesgos que provocan para la salud la utilización des estos dispositivos. Además de ser un factor de riesgo de padecer cáncer de piel, las radiaciones ultravioletas artificiales también pueden acelerar el envejecimiento de la piel, ser causa de daños en los ojos y provocar alteraciones inmunológicas.

Predisposición individual

a) Tipo de piel

Si bien el cáncer de piel se pude desarrollar en cualquier tipo de piel, hay personas con un riesgo más elevado de padecerlo, a causa de su propia sensibilidad ante las radiaciones. Las personas de piel muy blanca que tienen dificultad para broncearse – a las cuales la exposición solar les produce enrojecimiento en la piel, y que tienen facilidad para quemarse cuando toman el sol- presentan una mayor predisposición a desarrollar cáncer de piel, ya que tienen la piel más sensible a las radiaciones ultravioletas. La piel de los niños también es muy sensible al sol, y por tanto es necesario extremar la protección, especialmente durante los primeros años de vida. Las personas con la piel más oscura también deben evitar la sobreexposición solar, ya que si bien la frecuencia del cáncer de piel es más baja, se acostumbra a detectar en estadios más avanzados y más graves de la enfermedad. [4]

Existe una clasificación del tipo de piel, denominada también, fototipo cutáneo, que recoge las características físicas que identifican el comportamiento y la respuesta de la piel ante la exposición solar. Se ha demostrado que más del 90% de los cánceres de piel se producen en los fototipos I y II. Por lo tanto, los mensajes de protección básicos se deben dirigir a personas de piel clara propensas a las quemaduras. Como más bajo sea el fototipo, más elevadas tienen que ser las medidas de protección solar.


Fototipos cutáneos Color de cabello
Color de la piel Tendencia a quemarse
Bronceado
I Albino / pelirrojo Muy pálido
Siempre Nunca
II Pelirrojo/rubio Clara Muy fácilmente Muy ligero
III Castaño claro
Clara
Fácilmente Ligero
IV Castaño oscuro
Moreno Raramente Bastante
V Muy oscuro
Moreno
Excepcionalmente Mucho
VI Negro
Negra Nunca
Negro

Tabla 1. Clasificación del tipo de piel o fototipo cutáneo (adaptado de TB Fitzpatrick i JL Bolognia, 1995)



b) Antecedentes personales y familiares de melanoma
Las personas que han tenido un melanoma tienen un riesgo más alto de padecer un nuevo melanoma. Por otro lado, se estima que entre un 5% y un 10% de melanomas se presentan en personas con antecedentes familiares de esta enfermedad. El riesgo de padecerlo aumenta cuando hay más de un caso en la familia. [12-14]


 
 
 
 

Efectos de una exposición excesiva al sol

Efectos a corto plazo

La exposición excesiva al sol también tiene consecuencias a corto plazo que a menudo se olvidan. A parte de las quemaduras, se produce una aceleración en el enrojecimiento de la piel, y en la aparición de manchas y arrugas por la sequedad, hasta en las capas más profundas. También puede producir la aparición de reacciones inflamatorias en los ojos, y alteraciones de la respuesta inmunológica.

¿Cómo se produce el bronceado?
El bronceado se produce como reacción de defensa de la piel frente la agresión que le producen las radiaciones ultravioletas A y B. Los melanocitos liberan melanina como mecanismo de protección. Cuando esta agresión se produce de manera continuada la regulación celular se altera. Si esta agresión es continuada pueden aparecer una serie de mutaciones que finalmente tengan como consecuencia el desarrollo de un cáncer. La piel tiene memoria y los efectos de las radiaciones son acumulativos y progresivos. Actualmente, aún hay la consideración que estar bronceado es un señal de salud, bienestar y de un cierto estatus social. Estas consideraciones deben ir cambiando a través de la información y educación sanitaria. [15]


Efectos a largo plazo

El aumento de la incidencia y la mortalidad observado durante los últimos años está relacionada con la modificación de los patrones de exposición solar. Se ha de tener en cuenta que la aparición de un cáncer no es inmediata, sino que tienen que pasar unos años para que aparezcan. La mayor parte de los cánceres de piel se empiezan a desarrollar durante la niñez. Hay estudios que demuestran que el 80% de la cantidad total de exposición a las radiaciones ultravioletas se adquiere antes de cumplir los 20 años de edad. El riesgo de melanoma por tanto, es más alto cuando hay un patrón de exposición solar intermitente pero intenso, con episodios de quemaduras solares durante la niñez y la adolescencia. [8]

El papel de los productos fotoprotectores en la prevención del melanoma es, como mínimo, controvertido. La utilización correcta de los filtros solares se ha relacionado con una disminución del 30% al 40% de nevus adquiridos en niños. [16,17] Se sabes que los nevus son indicadores de exposición solar, y parece evidente que los fotoprotectores tendrían una función preventiva en el melanoma. Aún así, hay diversos estudios que no permiten demostrar esta relación y resaltan el papel incierto de estos productos en la prevención del melanoma. [18] Más allá de ésto, otra cuestión que se ha tener en cuenta es la consideración de que la utilización de filtros solares puede aumentar la sensación de protección, y por lo tanto, alargar el tiempo de exposición al sol y consecuentemente el riesgo de padecer quemaduras. [19]

Por lo tanto, se ha de insistir en que los filtros solares se han de utilizar de manera adecuada (aplicarlos por todo el cuerpo en abundancia y periódicamente durante la exposición solar), junto con otras medidas de protección, como evitar el sol durante las horas de máxima intensidad solar, estar en espacios con sombra y utilizar el efecto protector de la ropa.

Los fotoprotectores pueden estar formados por principios activos inorgánicos u orgánicos. Los fotoprotectores inorgánicos actúan dispersando y absorbiendo las radiaciones ultravioletas, son fotoestables, y su potencial alérgeno es muy bajo. Los fotoprotectores orgánicos son sustancias químicas que actúan absorbiendo las radiaciones ultravioletas. Son fotolábiles; pueden perder las propiedades fotoprotectoras en un 50% después de una hora de exposición solar, pero presentan una mayor resistencia al agua. [20,21]

Actualmente, no hay existe un consenso global respecto al etiquetado y a la estandarización de las pruebas para medir la protección de los filtros a las radiaciones ultravioletas. Cada país dispone de su propia normativa. La Unión Europea fijó en el año 2006 unas recomendaciones metodológicas para medir los niveles de protección de las radiaciones ultravioletas en los diferentes productos.

La perspectiva es que todos los países converjan y unifiquen los criterios y los estándares de referencia, y clasifiquen los productos fotoprotectores en cinco categorías.

En los últimos años está cobrando fuerza la incorporación de productos que complementan y aumentan la protección con el propósito de reparar los daños celulares producidos por las radiaciones solares. Son agentes con capacidad antioxidante, como la vitamina C, la vitamina E, el selenio y el té verde. Requieren una formulación adecuada para que no sean irritantes, penetren correctamente en la piel y sean aceptables cosméticamente. [21]

 
 
 
 

Estrategias de prevención del cáncer de piel

La prevención primaria tiene como objetivo reducir la exposición a factores de riesgo conocidos para evitar la aparición de un cáncer o una enfermedad determinada. Un estilo de vida poco saludable (mala alimentación, falta de ejercicio físico, obesidad, tabaquismo, exceso de alcohol, una exposición excesiva al sol) puede determinar la aparición de un cáncer. Por lo tanto, es importante que la población asuma un papel activo y responsable en la gestión de su propia salud mediante la adopción de un estilo de vida saludable y el control de las situaciones de riesgo. [16,22,23]

La principal estrategia para reducir la incidencia del cáncer de piel, especialmente del melanoma, se centra en reducir la exposición solar. En este sentido, los profesionales de atención primaria, especialistas en pediatrías y farmacéuticos tienen un papel muy importante en informar a la población sobre el riesgo de la exposición a las radiaciones solares, reforzar las recomendaciones en la prevención del cáncer de piel y resolver las dudas que se puedan plantear. [15,24,25]

 
 
 
 

Medidas generales de protección solar

• Empezar a tomar el sol de manera gradual, y siempre evitando las horas de máxima intensidad (des de las doce el mediodía hasta las cuatro de la tarde). No estar largas horas al sol y disfrutar de los espacios de sombra para protegerse de la intensidad de los rayos solares.

• Protegerse con ropa, gorra o sombrero de ala ancha para evitar las quemaduras del cuello y las orejas. Utilizar gafas de sol que filtren las radiaciones ultravioletas A y B, preferiblemente con banda lateral, para proteger los ojos correctamente.

• Utilizar filtro solar con factor de protección adecuado al tipo de piel un rato antes de la exposición al sol (20-30 minutos), y aplicárselo periódicamente (cada 2 horas), después de cada baño o si se suda mucho. También se deben proteger los labios con filtro solar.

• Beber mucha agua para evitar la deshidratación.

• En la playa, recordar que el agua y la arena reflejan y aumentan la intensidad solar. En la montaña, la altitud y la nieve también incrementan la intensidad.

• Evitar tomar el sol si se toman medicamentos que pueden provocar reacciones de fotosensibilidad a la luz solar.


 
 
 
 

Diagnóstico precoz del cáncer de piel

No hay evidencia científica suficiente para recomendar un cribaje sistemático de tipo poblacional en el cáncer de piel o para la realización de revisiones periódicas de la piel en personas que no presenten factores de riesgo. Las recomendaciones expresadas por los diferentes grupos de expertos mundiales, consideran que la mejor estrategia es la prevención primaria, es decir, reducir la exposición solar y evitar las quemaduras solares, mientras que se aconseja un seguimiento individualizado, del especialista, únicamente de las personas que presenten características de alto riesgo de padecer un cáncer de piel.


Características y signos de sospecha de melanoma

El diagnóstico precoz de melanoma es fundamental para conseguir su curación. La primera señal clínica del melanoma es un cambio de tamaño, forma o color de una peca, o la aparición de una peca de aspecto sospechosos o una lesión de la piel que no se cura.

Los signos de sospecha son:

- Asimetría: si la forma de una mitad de peca es diferente a la otra.
- Bordes: si tienen un aspecto irregular, con bordes borrosos, dentados o desiguales.
- Color variado: una misma lesión presenta diversos colores.
- Diámetro: cambios rápidos del tamaño de la peca superiores a los 6 milímetros.
- Evolución: cambios repentinos del aspecto y el tamaño.

 
 
 
 

Bibliografía

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Autor del documento

Mercè Peris Tuser
Especialista en medicina preventiva i salut pública
Institut Català d’Oncologia

 
 
 
 

Fecha de publicación: 04/08/2010
Fecha de revisión: 04/08/2010

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