En principio
los medicamentos están diseñados con el objetivo de
conseguir beneficios para la salud. Aún así, no son
inocuos y pueden producir perjuicios para la salud de gravedad
diversa. A menudo solo se trata de pequeñas molestias
tolerables, pero en ocasiones obligan a abandonar el tratamiento y
en algún caso pueden llegar a poner en peligro la salud del
paciente.
Cada medicamento tiene su perfil de
seguridad que el médico y el farmacéutico conocen.
Además en el prospecto se detallan los efectos secundarios
más frecuentemente relacionados con el medicamento para poder
identificar en caso que se presenten.
Es cualquier respuesta nociva y no intencionada que se produce cuando se administra un medicamento a las dosis utilizadas habitualmente en el ser humano, pero también incluye las consecuencias perjudiciales derivadas de la dependencia, el abuso y el uso incorrecto de los medicamentos.
Una reacción adversa grave es
cualquiera...
Es una actividad de salud pública
que tiene como objetivos identificar, cuantificar, evaluar y
prevenir los riesgos asociados al uso de los medicamentos
comercializados.
Antes de que un medicamento
salga al mercado, tiene que ser autorizado por el Ministerio de
Sanidad y Consumo. Previamente al proceso de autorización se
tiene que estudiar sus efectos, tanto los beneficiosos como los
posibles efectos adversos que pueda producir. Este tipo de estudios
son llamados Ensayos Clínicos.Aún así, los ensayos
clínicos tienen ciertas limitaciones, ya que se hacen con
pocos pacientes durante un período de tiempo limitado y con
una población seleccionada. (normalmente no se incluyen
niños, ni mujeres embarazadas ni gente de edad avanzada). Es
por este motivo que algunos efectos adversos como por ejemplo los
poco frecuentes, o los que aparecen después del uso
continuado, no se manifiestan hasta que el medicamento se
comercializa y se utiliza en la población general en un gran
número de pacientes y en las condiciones de práctica
habitual. Para detectar estos efectos adversos existe una red
llamada Sistema de
Farmacovigilancia.
Todos los agentes implicados en la utilización de
medicamentos (laboratorios farmacéuticos, autoridades
sanitarias, médicos, farmacéuticos, personal de
enfermería y pacientes o sus cuidadores) tienen la
responsabilidad de compartir la máxima información, para
hacer un uso óptimo y poder identificar, lo antes posible, las
reacciones adversas graves o desconocidas en el momento de su
autorización, la cual cosa permitirá poder prevenirlas o
reducir la frecuencia y la
gravedad.
El Sistema Español de Farmacovigilancia (SEFV) integrado por 17 centros autonómicos que trabajan con un método común, tiene los objetivos de recoger, evaluar y registrar las sospechas de reacciones adversas a los medicamentos, notificadas por los profesionales sanitarios, y tratar de identificar de forma precoz los posibles riesgos asociados al uso de los medicamentos.
Todos los profesionales sanitarios que, en su ejercicio profesional, sospechen que se haya producido una reacción adversa a un medicamento en un paciente, en el ámbito de Cataluña.
No se aceptan las notificaciones hechas directamente por los pacientes, ya que se necesita una interpretación clínica de los hechos. Los pacientes que crean estar afectados por una reacción adversa a un medicamento tienen que consultar a su médico o farmacéutico, porque pueden ayudar a solucionar el problema, decidir si se trata de una reacción adversa y hacer la comunicación a las autoridades sanitarias si lo consideran oportuno.
Cuando las
notificaciones llegan a los centros autonómicos de
farmacovigilancia, se codifican, se evalúan y se registran en
una base de datos comuna que se llama FEDRA (Farmacovigilancia
Española Datos de Reacciones Adversas). Este proceso se lleva
a cabo de tal manera que siempre queda garantida la
confidencialidad de los datos, tanto los del paciente como los del
notificador.
La información abocada en la
base de datos FEDRA se evalúa periódicamente, para
identificar de forma precoz los posibles problemas de seguridad
derivados del uso de
medicamentos.
A partir de estas informaciones, en
el Comité de Seguridad de Medicamentos de la Agencia
Española del Medicamento del Ministerio de Sanidad y Consumo
se toman decisiones que pueden ir des de la modificación de
las condiciones de uso del medicamento, hasta su retirada del
mercado.