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Clásicamente, se creía que el útero proporcionaba al feto una barrera física que lo protegía de cualquier agente externo, incluso de los medicamentos. Posteriormente, se ha demostrado que no es así y que cualquier fármaco administrado a la madre podría atravesar la placenta y afectar al futuro bebé. Es importante destacar que no todos los fármacos presentan el mismo riesgo para el feto y que también debe considerarse el momento del embarazo en que se administra el medicamento.
Dependerá del tipo de medicamento, la dosis y el estado de gestación. Algunos se pueden administrar con toda seguridad porque no atraviesan la placenta y otros sí la atraviesan pero no tienen ningún efecto en el bebé. También es importante la dosis del medicamento. Dosis esporádicas en principio producen menos efectos que la administración continuada del medicamento.
El estado de gestación es fundamental. Durante el primer
trimestre, que es cuando se forma el embrión y el feto y es
cuando hay mayor riesgo de malformaciones. Normalmente es muy
difícil que se presenten malformaciones si se ha tomado el
medicamento muy al principio del embarazo ya que la sangre no
empieza a llegar al embrión en cantidades importantes hasta
pasados 10-15 días desde la concepción.
Todos estos factores deben conocerse para poder hacer un
pronóstico del efecto del medicamento en el bebé y para
poder hacer una evaluación hay que contactar siempre con un
profesional sanitario. Aun así hay que recordar que el
efecto de la exposición de una mujer embarazada a un
fármaco no se puede predecir al 100% y es necesario
esperar y hacer un seguimiento estricto del embarazo
para detectar precozmente cualquier problema.
En el caso de enfermedades crónicas que requieren un tratamiento continuado, es conveniente hablar con el médico cuando se planifica el embarazo y así buscar con antelación la opción de tratamiento más segura y adecuada.
Principalmente pueden provocar efectos indeseables denominados teratogénicos. Estos pueden ser los causantes de abortos y malformaciones importantes y también pueden provocar prematuridad, malformaciones cardíacas y retraso en el crecimiento del bebé.
En Internet podemos encontrar mucha información sobre este tema pero siempre debe interpretarse con mucha cautela y no dejar de consultar al médico o al farmacéutico. Se recuerda que la información más fiable es la que editan los portales de les organizaciones sanitarias y nunca es recomendable fiarse de paginas web o portales sin acreditación o que no pertenezcan a alguna organización sanitaria.
Para más información sobre este tema puede consultar la web: http://otispregnancy.org/otis_fact_sheets.asp que ofrece algunas monografías de medicamentos y embarazo en castellano.
Las plantas medicinales se deben ser consideradas como medicamentos, lo que significa la recomendación genérica de evitar la automedicación y consultar siempre antes con un profesional sanitario.
En principio, la composición de los medicamentos homeopáticos (diluciones de fármacos muy poco concentradas), no deberían generar ningún efecto adverso en el feto. De todos modos, es recomendable que el tratamiento homeopático esté en conocimiento de su ginecólogo y siempre se debe estar en alerta ante la aparición de cualquier reacción inesperada.
Es importante evitar la automedicación pero hay algunos medicamentos considerados seguros durante el embarazo en el tratamiento de síndromes menores. A título informativo destacamos:
- Briggs GG et al. Drugs in pregnancy and lactation. Seventh ed.
Baltimore; Williams & Wilkins, 2005
- Medicaments i embaràs. BIT (I) . Disponible a:
http://www.gencat.cat/salut/
- Medicaments i embaràs. BIT (II) http://www.gencat.cat/salut/
Juan Carlos Juárez
CIM Servei de Farmàcia
Hospital Universitari Vall d'Hebron