La
atención de los pacientes con úlceras cutáneas
continúa siendo un importante problema de salud con grandes
repercusiones tanto para los pacientes y su entorno familiar como
para el sistema sanitario. Las úlceras cutáneas son
lesiones de la piel, la profundidad de las cuales oscila des de una
erosión superficial hasta a una afectación de la
dermis profunda o hipodermis. Su abordaje, que engloba el
diagnóstico, el tratamiento y la prevención de
recurrencias, recae principalmente sobre la atención
primaria. No obstante esto, la complejidad de los factores que se
deben controlar requiere, a veces, un abordaje
multidisciplinar.

Los aspectos clave que se deben tener en cuenta en el manejo de las
úlceras cutáneas son: el control de la enfermedad
subyacente responsable de la úlcera crónica, la
corrección de los factores generales que dificultan la
cicatrización, la analgesia adecuada, si es necesario, y el
tratamiento local. Las curas en ambiente húmedo son
más coste-efectivas que las curas tradicionales (se
manipulan menos las lesiones, permiten espaciar las curas y
favorecen el confort del paciente).(1)
En los últimos años, a causa de la aparición
de nuevos materiales de aplicación tópica,
principalmente los apósitos estériles, ha hecho
aumentar significativamente su utilización en la
atención primaria. Este incremento de la oferta puede
contribuir a confundir los propios profesionales y a centrar el
problema en la lesión, y no tanto en la etiología de
la úlcera, otorgándose una importancia excesiva al
tratamiento tópico.(2)
Este documento pretende revisar la evidencia disponible sobre la
eficacia de los apósitos en las heridas
–úlceras vasculares, úlceras arteriales,
úlceras por presión (UPP), úlceras del pie
diabético y quemadas- para orientar a los profesionales
cuando necesiten utilizarlos. También se incluye una tabla
de la clasificación de los apósitos según su
indicación.
La
mayoría de los apósitos comercializados permiten una
frecuencia de curas de cómo mínimo 48-72 horas y un
máximo de 7 días; su diseño permite mantener
un ambiente húmedo en la herida y así pueden
permanecer más tiempo y espaciar las curas; no obstante
esto, no siempre se siguen las recomendaciones de los fabricante y
se aumenta la frecuencia de cura, cosa que incrementa el coste
global.
El
año 2008, el Centro de Compras Basado en la Evidencia, un
proveedor del National Health Service (NHS),
publicó un resumen de las diez revisiones
sistemáticas disponibles sobre úlceras de
etiología diversa.(3) En general, no hay conclusiones en
relación con la eficacia de los apósitos. Todos los
estudios incluidos presentaban una calidad metodológica
pobre: métodos de aleatorización, enmascaramiento y
características basales de los pacientes eran los
principales aspectos poco definidos. De los estudios que se pudo
extraer una conclusión, ninguno tenía un
tamaño de muestra suficiente para detectar diferencias y el
efecto del sesgo no se pudo eliminar
Hay una
evidencia razonable a favor de los apósitos hidrocoloides en
cicatrizar úlceras por presión comparada con las
gasas convencionales.
Un metanálisis de vente ensayos en heridas crónicas
detectó que los apósitos hidrocoloides son más
efectivos que los gases convencionales en la cicatrización
de UPP.(3)
Por otro lado, no hay evidencia clínica robusta a favor de
los apósitos que contienen plata o yodo en
comparación con los apósitos que no contengan estos
componentes en cuanto a la eficacia en la prevención o el
tratamiento de la herida infectada. (Ver “Tratamiento de
las heridas infectadas”)
El
único ensayo clínico sólido (con más de
doscientos pacientes) con financiamiento público del NHS es
el ensayo VULCAN.(3) Se comparaban varios apósitos con plata
(n=107) con distintos apósitos no adherentes (n=106) en
pacientes con úlceras venosas en la pierna con medidas de
compresión. No se observó ninguna diferencia
estadísticamente significativa entre los dos grupos en el
primer resultado: cicatrización completa de la úlcera
a las doce semanas. La media de tiempo va ser de 67 días
para el grupo de los apósitos con plata y de 58 días
para el de los apósitos no adherentes. De este ensayo,
también se hizo un modelo económico y se
observó que el grupo de los apósitos con plata estaba
asociado a un incremento de coste de 98£ comparado con el
grupo control para el tratamiento de las úlceras venosas. Se
tiene que destacar que el motivo de este coste adicional no solo
fue el precio superior de los apósitos con plata si no
también un aumento en la frecuencia del cambio de
apósito en este mismo grupo.
a) Cadexómero iodado en úlceras venosas de
pierna
Una revisión de la Cochrane de 25 ensayos clínicos
(3) que valoraba antibióticos y antisépticos da
soporte a la utilización de cadexómero iodado en
úlceras venosas de pierna (21 de los ensayos eran con
antisépticos tópicos). Cuando el cadexómero se
compara con la cura convencional, con todos los pacientes con una
compresión correcta de la zona afectada, la
estimación combinada de dos ensayos en relación a la
cicatrización completa fue significativamente más
elevada en el grupo del cadexómero iodado.
Una
revisión sistemática publicada de 54 ensayos
clínicos (4) que evaluaba tratamientos para las UPP
mostró que la gran mayoría de ensayos tienen una
metodología pobre. En general, ningún apósito
ha demostrado que es superior a otro; sólo un estudio de
buena calidad detectó que los apósitos con alginatos
mejoraban la cicatrización de las UPP en comparación
de la pasta dextromer.
El parece claro es que, según el resultado de una
revisión sistemática de 28 ensayos en UPP, los
apósitos hidrocoloides demostraron ventajas significativas
en relación a la eficacia y el coste, comparado con los
gases convencionales.(3) No obstante, en úlceras venosas hay
una revisión sistemática de 42 ensayos
clínicos en que los apósitos hidrocoloides no fueron
más efectivos que los apósitos simples de baja
adherencia.(3)
Un ensayo
clínico aleatorizado de 134 pacientes con úlceras de
pie diabético no isquémicas comparó
apósitos de hidrofibra que contienen plata con
apósitos de alginato cálcico.(3) No hubo ninguna
diferencia estadísticamente significativa en relación
al resultado principal de la rapidez en la cicatrización o
en la media de tiempo de cicatrización. Durante el estudio,
los efectos adversos relacionados con la infección
clínica fueron similares. Otro ensayo clínico
aleatorizado que incluía 317 pacientes comparaba tres tipos
de apósitos ampliamente utilizados: apósitos iodados,
apósitos simples no adherentes y apósitos con
hidrofibra.(3) Tampoco se detectaron diferencias
estadísticamente significativas entre los tres tipos de
apósitos en el porcentaje de cicatrización a las 24
semanas, la media de tiempo de cicatrización, la calidad de
vida y los efectos adversos.
En cambio, el que dio resultados estadísticamente
significativos es el hecho que los apósitos no adherentes se
asociaron a menos dolor y menos frecuencia de cambios. No obstante
esto, hubo más pacientes que se retiraron del estudio.
Hay dos
revisiones sistemáticas de la Cochrane: la primera (5) es
específica sobre el uso de la plata por vía
tópica en el tratamiento de las heridas infectadas; los
autores solo encontraron 3 ensayos clínicos aleatorizados de
cuatro semanas de duración en los que se comparaban:
apósitos de espuma, alginatos y la mejor práctica
local (este término indica, en esta revisión, la
utilización de varios tipos de apósitos distintos).
Sorprendentemente no hubo ninguno que estudiase la duración
de la infección a pesar de saber que el motivo principal de
la utilización de estos apósitos es reducir su
duración. Los apósitos de plata no aumentaron la
cicatrización completa de las úlceras a pesar que se
observó una mayor reducción de su tamaño. No
se observaron diferencias significativas en la utilización
de antibióticos sistémicos. Se llega a la
conclusión que no hay suficientes pruebas para recomendar
los apósitos de plata en detrimento de otros tipos de
apósitos.
La segunda revisión más reciente (7) (2010) es sobre
productos que contienen plata (ya sean apósitos o cremas) en
la prevención de la infección de heridas
crónicas; de aquí se extraen 26 ensayos (vente de los
cuales se realizan en cremados). La mayoría de los ensayos
tenían un tamaño de muestra pequeño y era de
poca calidad. Globalmente, los autores consideraron que la
evidencia fue insuficiente para recomendar la utilización de
apósitos o cremas que contengan plata para prevenir las
infecciones o promover la cicatrización de las heridas
crónicas.
En general, no se recomiendan los antibióticos
tópicos ni los apósitos medicamentosos de manera
indiscriminada para el tratamiento de las heridas infectadas,(9)
por la posibilidad de desarrollar resistencias y reacciones de
hipersensibilidad; en cambio, se acepta el uso de sulfadiazina
argéntica o metronidazol tópico en períodos
cortos.
• El
estado de integridad de la herida que se debe tratar (presencia o
ausencia de signos de infección, presencia y cantidad de
exudado, de esfacelos, presencia de necrosis, de tunelizaciones o
cavitaciones y estado de la piel perilesional).
• La experiencia del profesional.
• La preferencia del paciente y las comorbilidades
presentes.
• El coste del apósito, ya que los apósitos
más modernos o de última generación son
más caros y no han mostrado que sean mejores que los
otros.
• El
tratamiento de las úlceras cutáneas es un proceso
complejo y multifactorial. La cura local con apósitos
estériles es sólo una parte del proceso.
• Hay una evidencia razonable a favor de los apósitos
hidrocoloides en la cicatrización de UPP en
comparación con las gasas convencionales.
• Hay poca información sobre las ventajas de unos
apósitos sobre otros en la cura de las úlceras
cutáneas a causa de la baja calidad de los ensayos
clínicos. Por lo tanto, para una selección correcta
se debe tener en cuenta los aspectos siguientes: el estado y la
etiología de la herida, la experiencia del profesional, la
preferencia del paciente y muy especialmente el coste del
apósito.
• Se desaconseja el uso indiscriminado de antibióticos
tópicos o apósitos medicamentosos en las
úlceras cutáneas para los problemas en las
resistencias bacterianas y en la toxicidad.
1.
Direcció Clínica en l’Atenció
Primària. Maneig de les úlceres per pressió.
[En línia] Barcelona: Institut Català de la Salut,
2002. Guies de pràctica clínica i material docent,
núm. 3. Disponible a
http://www.gencat.cat/ics/professionals/guies/ulceres_pressio/index.htm.
2. Lizundia S et al. Úlceras cutáneas: empecemos por
abordar las causas (parte I). Infac. vol 16(8) 2008. Disponible a:
http://www.osanet.euskadi.net/r85-cevime/es/contenidos/informacion/cevime_infac/es_cevime/2008.html
[Data de consulta: 1/12/2010]
3. Anon. Evidence-based prescribing of advanced wound dressings for
chronic wounds in primary care. MeReC Bulletin 21(01) juny
2010.
4. Reddy M, Gill SS, Kalkar SR et al. Treatment of pressure ulcers.
A systematic review. JAMA 2008; 300: 2647-62.
5. Lizundia S. et al. Úlceras cutáneas: empecemos por
abordar las causas (parte II). Infac 16(9) 2008. Disponible a:
http://www.osanet.euskadi.net/r85-cevime/es/contenidos/informacion/cevime_infac/es_cevime/2008.html
[Accedido 1/12/2010]
6. Vaneau M et al. Consensus Panel Recommendations for chronic and
acute wound dressings. Arch Dermatol 2007; 143(10): 1291-4.
Disponible a: www.archdematol.com [Data de consulta:
1/12/2010]
7. Anon. Silver dressings ?do they work? Drug Ther Bull 2010; 48:
38-42.
8. Direcció Clínica en l’Atenció
Primària. Maneig de les úlceres vasculars. [En
línia] Barcelona: Institut Català de la Salut, 2004.
Guies de pràctica clínica i material docent,
núm. 10
http://www.gencat.cat/ics/professionals/guies/ulceres_vasculars/ulceres_vasculars.htm
9. Healy B, Freedman A. ABC of wound healing. Infections. BMJ.
2006; 332: 838-41. Disponible a:
http://issuu.com/saturgonza/docs/abc-of-wound-healing
10. Department of Health, Social Services and Public Safety.
Northern Ireland. Northern Ireland Wound Care Formulary. 1a ed.
Agost, 2007.