La
fotosensibilidad es una reacción cutánea producida
por la interacción entre una sustancia química
fotosensibilizante y la exposición a la radiación
electromagnética de espectro entre luz visible y
radiación ultravioleta (UV). Estas sustancias pueden ser
fármacos o excipientes que se administran de forma
tópica o sistémica. Es importante destacar que
aproximadamente un 8% de los efectos adversos de los medicamentos
son reacciones de este tipo. Entre los factores de riesgo, los
pacientes con pigmentación de la piel elevada pueden
desarrollar más frecuentemente estas (1-5).
De forma resumida, la fotosensibilidad inducida por fármacos
se caracteriza por:
Presencia de fármaco en la piel
Absorción de fotones de una determinada longitud de onda (la mayoría de los fármacos fotosensibilizantes están en el rango de la radiación ultravioleta A (UV-A) (320-400nm) con alguna extensión a la radicación ultravioleta B (UV-B) (290-320 nm), ya que estas longitudes de onda están relacionadas con las quemaduras producidas por la luz solar).
Desarrollo de una lesión cutánea por la combinación de los dos efectos anteriormente mencionados.
La
fotosensibilidad se puede manifestar como reacciones
fototóxicas y como reacciones fotoalérgicas, en
función del mecanismo fisiopatológico y las
manifestaciones clínicas. Se ha de destacar que ambas pueden
producirse al mismo tiempo.
La
reacción fototóxica es una reacción de
fotosensibilidad no inmunológica causada por fármacos
y otras sustanciasquímicas. Este tipo de reacciones son las
reacciones de fotosensibilidad más frecuentemente causadas
por fármacos (95%). En este proceso, que requiere una alta
concentración del fármaco en la piel, se forman
radicales libres, que combinados con oxígeno, generan
aniones superóxido y radicales hidroxilo altamente reactivos
y citotóxicos. Estas reacciones no requieren una
sensibilización previa y son más frecuentes con los
fármacos administrados por vía oral.
La fototoxicidad aparece después de unos minutos o algunas
horas del contacto con el fármaco. Se caracteriza por la
presencia de eritema, edema, vesículas, ampollas con prurito
y cursa con una manifestación clínica similar a las
quemaduras producidas por la exposición excesiva al sol.
Estas lesiones se presentan en las zonas expuestas a la luz y
pueden revertir en 2-7 días después de suspender el
fármaco. Sin embargo, algunos episodios se resuelven con una
marcada hiperpigmentación que puede durar meses. Se han
descrito otras manifestaciones clínicas que incluyen:
fotooncólisis, pigmentación gris pizarra,
erupción liquenoide, pseudoporfiria y evolución a
dermatits actínica crónica (1-4).
Las
reacciones fotoalérgicas son reacciones de
fotosensibilidad con la participación del sistema inmune que
causan una reacción de hipersensibilidad de tipo IV. Estas
reacciones necesitan una exposición previa al fármaco
fotosensibilizante y la transformación química de
éste por la radiación UV. El fármaco se
transforma en un hapteno que al combinarse con proteínas de
la piel forma un nuevo antígeno, generando así, la
reacción inmune. Estas reacciones son muy poco frecuentes y
presentan una respuesta tardía, entre 1-14 días
post-exposición. Se manifiestan clínicamente con una
reacción inflamatoria de tipo eczematosa si el
fármaco se aplica de forma tópica, o con una
erupción si la administración ha sido por vía
sistémica. Pueden presentarse reacciones cruzadas entre
fármacos similares y la sensibilización puede ser
permanente (1-4).
En la tabla 1 se muestran los fármacos que pueden producir
reacciones de fotosensibilizantes. (No se trata de un listado
exhaustivo de los medicamentos que pueden causar fotosensibilidad,
si no que se considera una tabla orientativa. Por lo tanto, se
recomienda consultar la ficha técnica.)
De los principios activos descritos, se debe destacar
(5-7):
Las quinolonas con una alta incidencia (0,25%-15%) pueden generar fotooncólisis.
Las tetraciclinas pueden generar pseudoporfiria y fotooncólisis.
La quinina y la cloroquina pueden producir una erupción liquenoide que puede evolucionar a dermatitis actínica.
La amiodarona, con una frecuencia muy elevada (3-15%) puede generar una pigmentación gris pizarra en el área expuesta al sol.
La clorpromacina, es uno de los neurolépticos que más frecuentemente pueden causar fotosensibilidad, generando una pigmentación gris azulada.
Los antidepresivos, como la imipramina y la desimipramina pueden provocar pigmentación gris pizarra y gránulos de color plata depositados en la dermis.
De los AINE, destaca el piroxicam, que puede provocar reacciones inmediatas y que aparecen hasta 14 días después del inicio del tratamiento. El naproxeno se asocia a reacciones pseudoporfíricas. En relación al ketoprofeno, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha publicado una nota informativa sobre el beneficio/riesgo de administrar este fármaco por vía tópica. Las recomendaciones para la prescripción del ketoprofeno, aplicables también al dexketoprofeno, son:
Algunos principios activos y excipientes tópicos
también pueden producir estas reacciones.
Con estos datos se pueden deducir algunas de las poblaciones de
pacientes más sensibles a desarrollar estas
reacciones:
De forma
resumida se puede recomendar (1-4):
Identificar los medicamentos que pueden producir esta reacción. La descripción se puede encontrar en la bibliografía de este documento, en revisiones farmacológicas, y en la ficha técnica del medicamento en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. En el caso de principios activos recientemente comercializados, se puede consular directamente a centros de información de medicamentos.
En el caso de prescribir un medicamento fotosensibilizante, se debe recomendar al paciente una mínima exposición a la radiación solar, sobretodo durante el verano. Esta limitación también incluye la exposición a las fuentes artificiales de radiación UV.Se debe recomendar a los pacientes la utilización de ropa adecuada gorras, gafas de sol de calidad óptica contrastada. Se debe recordar que la sombra puede reducir la radiación UV directa pero no la indirecta que proceden de superficies cercanas, como la nieve, arena, agua u otras. Los fotoprotectores tópicos pueden complementar las recomendaciones anteriores, especialmente los de amplio espectro, que protegen de las radiaciones UV-A i UV-B. Algunos de estos protectores pueden causar también fotosensibilidad debido a su contenido en: ácido aminobenzoico, cinamatos y benzofenonas. No obstante, los que contienen avobenzona, dióxido de titanio y/o óxido de zinc se pueden utilizar sin problemas, pese a ser más efectivas para las radiaciones UV-A.
Algunos autores recomiendan administrar por la noche aquellos medicamentos fotosensibilizante de una dosis diaria. De esta manera se reduciría la concentración de fármaco en los momentos de mayor exposición a la luz solar.
Se
recomienda (1-4):
Alertar al paciente del tipo de reacción que puede aparecer en la piel, y en caso de que se manifieste, recomendar la consulta inmediata a un profesional sanitario. Cualquier lesión cutánea que aparece en áreas expuesta a la luz solar, requiere una anamnesis adecuada para confirmar o descartar la posibilidad de que sean reacciones de tipo iatrogénico debidas a fármacos, cosméticos o plantas medicinales.
En caso de aparecer una reacción,
se debería suspender la administración del
medicamento. Sin embargo, en el caso de tratamientos
crónicos en los que no es posible suspender el medicamento,
la opción es evitar la exposición a las fuentes
naturales y artificiales de radiación UV.
La sintomatología aguda se puede
tratar con compresas húmedas frías, corticoides
tópicos (hidrocortisona, betametasona, fluticasona) y, en
caso necesario con AINE por vía oral. En pacientes
especialmente sensibles, puede ser necesaria la
administración de corticoides sistémicos.
Además, los antihistamínicos orales también se
emplean en las reacciones fotoalérgicas. Algunos de los
medicamentos comentados y que son utilizados como tratamiento
pueden también ser fotosensibilizantes, por lo que se
contraindica absolutamente la exposición a las fuentes
naturales y artificiales de radiación UV, sobretodo durante
el tratamiento.
Se recomienda notificar las reacciones
de este tipo al
Sistema de Farmacovigilancia con la finalidad de aumentar la
evidencia y los datos epidemiológicos
disponibles.
1.
Frútos Pérez-Surio A, Sala Piñol F,
Juárez Giménez JC, Lalueza Broto P, Girona Brumos L,
Monterde Junyent J. Fármacos y Fotosensibilidad. Aten Farm
2006; 8 (6): 360 -373.
2. Carrascosa JM, Lezcano C, Quiñones C, Borràs A,
Bonafont X, Costa J. Les reaccions de fotosensibilitat per
medicaments. Butlletí del medicament. Serveis de
Farmàcia i Farmacologia Clinica. Hospital Universitari
Germans Trias i Pujol. 2003; 24 (5):1-5.
3. Weck AL. Inmunopathological Mechanisms and Clinical Aspects of
Allergic Reactions to Drugs. En: Weck AL, Bundgaard H, eds.
Handbook of Experimental Pharmacology. Berlin; Springer-Verlag,,
1983, p. 75-133.
4. Selvaag E. Clinical drug photosensitivity. A retrospective
analysis of reports to the Norwegian Adverse Drug Reactions
Committee from the years 1970-1994. Photodermal Photoimmunol
Photomed 13:1; 1997.
5. Medscape. www.medscape.com
6. Base de Datos del medicamento y parafarmacia. Consejo General de
Colegios de Farmacéuticos 2009.
7. Meyler’s Side Effects of Drugs. Aronson JK, Dukes MNG.
Elsevier 15 th edition, 2006.
8. Stein KR, Scheinfeld NS. Drug induced photoallergic and
phototoxic reactions. Expert Opini Drug Saf 2007; 6 (4):
431-43.
Juan
Carlos Juárez Giménez
CIM Servei de Farmàcia
Hospital Universitari Vall d'Hebron