Desde el nacimiento hasta la pubertad, que tiene lugar alrededor de los 14 años, se produce una maduración progresiva de los diferentes órganos del ser humano. Así, los niños son inmaduros física, fisiológica y emocionalmente. Esta inmadurez condiciona el comportamiento del fármaco dentro del organismo, y por tanto hace diferentes a los niños de los adultos a la hora de administrarles medicamentos.
Administrar medicamentos a los niños no es una tarea fácil ni mucho menos divertida. Por otra parte la dosificación de los medicamentos en los niños pequeños se hace normalmente según el peso de modo que la necesidad de realizar cálculos en cada caso aumenta el riesgo de errores de medicación.
El presente documento proporciona recomendaciones y técnicas para facilitar la tarea de administrar medicamentos a los niños de una forma segura, eficaz y lo menos complicada posible a los padres y los cuidadores.
La automedicación y el incumplimiento (por ejemplo no respectar los horarios prescritos o suspender un antibiótico antes de cumplimentar la duración del tratamiento establecida por el médico) son prácticas muy difundidas en general y lamentablemente también en el caso de los niños.
Además de combatir esta práctica, es conveniente no tomar medicamentos delante de los niños ni decirles nunca lo “rico” o “bueno” que está éste o aquél jarabe. Hacer partícipe al niño de su tratamiento y de su enfermedad, contribuirá a que adquiera conciencia de porqué está tomando un determinado medicamento, evitando que lo tome por su cuenta.
Se recomienda consultar con su médico o farmacéutico, siempre que no esté seguro de que los síntomas que presenta su hijo requieren tratamiento médico, y en caso de que lo necesite es fundamental conocer lo siguiente:
Efectos adversos del medicamento.
Los medicamentos no están exentos de efectos indeseables. Cuando se administra un medicamento por primera vez, es recomendable estar atento a la posible aparición de efectos adversos. Con frecuencia, y siempre que esté justificado, su médico o farmacéutico le alertarán de los efectos adversos más frecuentes.
Si tras la administración del medicamento, su hijo presenta erupciones cutáneas, urticaria, vómitos o diarrea, comuníqueselo lo antes posible a su médico o farmacéutico quienes le indicarán como proceder.
La mayoría de efectos adversos son leves, pero si nota que su hijo presenta dificultad para respirar o hace un silbido al respirar, o sufre un dolor agudo tras tomar la medicación, busque inmediatamente atención médica llamando a algún servicio de Urgencias Médicas o dirigiéndose al Servicio de Urgencias de un Hospital. Éstos pueden ser síntomas de anafilaxia, una reacción alérgica grave a una determinada sustancia (ciertos medicamentos, alimentos o picaduras de insectos) que puede poner en peligro la vida de su hijo.
Es fundamental respetar las condiciones de almacenamiento correcto de medicamentos, particularmente y por motivos de seguridad, cuando hay niños en casa. Por otra parte hay que tener en cuenta que si el medicamento se conserva en condiciones distintas a las recomendadas, no se puede garantizar la caducidad expresada en el envase.
Algunos medicamentos deben refrigerarse y vienen identificados con un símbolo () en el envase que indica que deben conservarse en nevera entre 2ºC y 8ºC . El resto deberán ser conservados en un lugar fresco y seco, alejados de la exposición directa a la luz solar.
Todos los medicamentos deben guardarse en su envase original en un lugar seco y cerrado con llave para que los niños no tengan acceso a ellos. Aunque los tapones de los envases a “prueba de niños” suelen ser difíciles de abrir hasta para un adulto, debe asegurarse que estén bien cerrados.
La fecha de caducidad que aparece en el envase se refiere a la validez del producto intacto, antes de utilizarse por primera vez. Una vez sobrepasada la fecha de caducidad no se puede garantizar que el medicamento mantenga sus propiedades. Revise periódicamente las fechas de caducidad de los envases. Su farmacia dispone de un contenedor de reciclaje de medicamentos caducados, no los tire a la basura.
En el caso de los niños son frecuentes las formas líquidas en envases multidosis como pueden ser jarabes o gotas, e inhaladores. Una vez abierto el envase multidosis el plazo de validez ya no es el que se señala en la fecha de caducidad, por lo que lo más recomendable es que tire el medicamento restante una vez finalizado el tratamiento.
• Medicamentos líquidos.
Las cucharas domésticas no son adecuadas para medir medicamentos, ya que el volumen real de una cuchara de líquido depende de sus características y es distinta para cada producto, por lo que se recomienda utilizar siempre la cuchara graduada o una jeringa, facilitada por el fabricante. Por tanto, deberá dirigirse a su farmacia en caso de que no disponga del elemento medidor adecuado.
Algunos medicamentos se venden en forma de polvo o granulado para ser reconstituidos con agua inmediatamente antes de ser administrados. Fíjese bien en la marca del frasco que indica hasta qué nivel debe añadirse agua durante el proceso de reconstitución del medicamento. Un error en la reconstitución dará lugar a un error en la dosis administrada y por tanto podría ser causa de fracaso del tratamiento o bien de toxicidad.
• Medicamentos sólidos.
En caso de que tenga que administrar una porción de un comprimido (medio o un cuarto), utilice preferentemente comprimidos ranurados (con una hendidura que facilita la división del comprimido en dos partes exactamente iguales). En la farmacia encontrará dispositivos especiales para fraccionarlos más fácilmente (partidor de comprimidos). No se recomienda fraccionar el contenido de las cápsulas. En el caso de los supositorios, si hay que fraccionarlos, hágalo longitudinalmente (a lo largo).
Es particularmente importante para aquellos medicamentos cuya frecuencia de administración interfiera con el sueño, el horario escolar o otras actividades diarias. También resulta particularmente importante cumplir escrupulosamente con los horarios y la duración del tratamiento prescritos en caso que se trate de antibióticos, y medicamentos que sufran variaciones a lo largo del día, para enfermedades crónicas o otros tratamientos especiales. Por ello es conveniente diseñar un horario para los medicamentos y horarios de comida que sea cómodo tanto para los padres y/o cuidadores como para el pequeño paciente. Así existen pequeños artilugios que pueden facilitar esta tarea como pueden ser:
• Uso de alarmas para recordar los horarios de administración de las dosis.
• Facilitar la tarea especialmente en los entornos menos familiarizados con la administración del tratamiento (escuela, actividades extra-escolares). Entregar siempre información escrita y clara con el nombre del niño, la dosis y los horarios de administración así como una copia de la receta del médico.
• Guardar los medicamentos en paquetes de una semana y controlar semanalmente para asegurarse haber dado todas las dosis.
• Construir un Plan de Medicación personalizado con las horas a las que debe tomarlo y las dosis. El CedimCat le proporciona una herramienta para hacerlo Plan de medicación personalizado
Para superarlo pueden resultar útiles las siguientes recomendaciones:
• Refrigerar los medicamentos antes del uso puesto que algunos niños prefieren tomarlos fríos. Pregunte antes al farmacéutico si el medicamento que su hijo está tomando puede refrigerarse.
• Mezclar el medicamento con una pequeña cantidad de líquido o con un alimento blando (como puré de manzanas o yogur) puede hacerlo más apetecible. La cantidad de alimento debe ser muy pequeña y debe asegurarse de que el niño tome toda la porción para que reciba la totalidad de la dosis. No es recomendable mezclar el medicamento en el biberón del bebé puesto que es posible que este no reciba la dosis completa si no termina el biberón. Pregunte al farmacéutico si el medicamento puede mezclarse con comida o con líquidos.
• En caso de utilizar una jeringa, procure administrar el líquido en la parte interior de la mejilla del niño, donde no hay papilas gustativas sensibles a los sabores amargos, así como en la parte posterior de la lengua.
• En el caso de dificultad para tragar medicamentos en comprimidos o cápsulas, se recomienda consultar a su farmacéutico por si existe alguna solución alternativa para que su hijo se lo pueda tomar mas fácilmente.