El promedio de
años que viven las personas ha aumentado alrededor de 25
años en el último siglo. Las mejoras en higiene y
nutrición experimentadas durante la primera mitad del siglo
XX contribuyeron de forma decisiva a este incremento en la
esperanza de vida, pero la mayor aportación ocurrida a lo
largo de los últimos 30 ó 40 años se debe al
descubrimiento de nuevos medicamentos, mucho más potentes y
eficaces que los que existían hasta el momento.
Además de contribuir al aumento de la esperanza de vida,
también se ha conseguido una mejora en la calidad de vida
(disminución del sufrimiento al eliminar muchos de los
síntomas relacionados con la enfermedad) y en ahorro
económico al disminuir las bajas por enfermedad o al reducir
las estancias en hospitales, entre otros.
Todos estos beneficios claramente demostrados no se han conseguido
sin ningún coste. El aumento de la potencia de los nuevos
medicamentos además de proporcionar una mayor eficacia,
también comporta una mayor frecuencia y gravedad de efectos
no deseados (efectos secundarios o reacciones adversas). A pesar de
ello, esta claramente establecido que el beneficio global de los
medicamentos es muy positivo.
Recuerde que para obtener el máximo beneficio de los
medicamentos ha de: